La figura del Interim Management no es demasiado conocida en la economía española. En parte, debido al hecho de que el despido se ha flexibilizado en los últimos años y esta figura surge con fuerza, precisamente, de la necesidad de hacer frente a estos altísimos costes de los despidos. Sin embargo, hay elementos en ella que pueden hacer interesante analizar si es o no es conveniente para la economía española.

En primer lugar, conviene clarificar qué es exactamente el Interim Management. Así, el Interim Management es la práctica que consiste en asignar de forma temporal recursos y capacidades de gestión para hacer frente a una situación específica. Así, durante un Interim Management, asignaremos un ejecutivo o equipo de ejecutivos especializados en una tarea como, por ejemplo, puede ser la gestión de recursos humanos y la ejecución de Expedientes de Regulación de Empleo para, una vez realizado, cesar en su función y proseguir con la normal marcha de la empresa.

Entre las grandes ventajas con las que cuenta el uso de los Interim Managers, cabe destacar el hecho de que se trata de profesionales totalmente formados para una situación muy concreta. Así, es factible contratar a un especialista para gestionar períodos de transición de la empresa o de un departamento en cuestión. Por ejemplo, una editorial podría contratar a un especialista en gestionar su transición desde el formato papel hacia el digital o, en otro tipo de empresas, podría contratarse a un especialista en transición energética para proceder a la aplicación de las innovaciones.

El Interim Management: Conocimiento de la situación o conocimiento de la empresa.

Por ejemplo, podríamos contratar a un gestor durante un período de interim management para, justamente, gestionar toda la adaptación de la empresa a la economía digital o, por ejemplo, en el caso de un diario, convertirlo de un soporte en papel a un medio digital con todos los cambios que esto implica. Como decimos, el gran beneficio de esta figura es, claramente, el hecho de contar con personas específicamente preparadas para esta fase de transición, ya sea un ERE, la digitalización, la internacionalización… etc.

Está claro que conocer la situación a la que hacemos frente nos da un gran bagaje: No es lo mismo afrontar la digitalización de un prestigioso diario nacional cuando ya hemos hecho lo mismo en otro país o a nivel regional; sin embargo, está claro que uno de los principales inconvenientes de optar por esta figura del interim management es, justamente, el desconocimiento de la realidad empresarial y de la cultura empresarial que están gestionando durante este período. Así, un interim manager puede conocer cómo hacer a la perfección la internacionalización de una empresa porque ha gestionado varias pero, sin embargo, no conocer la realidad concreta de la empresa X con todas sus particularidades.

Por todo ello, podemos observar que como todas las decisiones de importancia en una empresa, optar por esta figura u otras tiene sus ventajas y sus inconvenientes y puede ser muy positiva para cierto tipo de empresas y de situaciones mientras que, en otras, puede ser realmente contraproducente. Como siempre, lo ideal es estudiar caso por caso si es necesario aplicar un sistema de interim management o no.

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