Muchas empresas e incluso trabajadores le temen a las auditorias fiscales, y este procedimiento es uno de lo mejores para obtener la opinión de un tercero independiente al contable de la empresa auditada, ¿qué tal optar por un interim manager experto en la materia? Es obligatorio corroborar que la empresa camina por la vía correcta en materia fiscal; además de recopilar datos y análisis de procesos que a futuro pueden ser tomados en cuenta para realizar mejoras.

Las auditorias fiscales son una herramienta que puede llegar a fomentar la confianza, tanto a quienes auditan como los que son objeto de ella. Estos procesos fiscales pueden hacerse públicos para ser mostradas tanto a trabajadores y socios, como a clientes para reforzar el trabajo en equipo y la perdurabilidad de las alianzas y las negociaciones a futuro. Estos informes vienen respaldados y firmados por un auditor que debería ser externo para garantizar la transparencia y esa confianza que se busca. Este, sin duda, puede ser un interim manager.

Como parte de la auditoria fiscal es necesario corroborar que el interim manager es el responsable de certificar los procesos y comparar con los datos obtenidos los estados financieros y que se hayan reconocido y registrado según los estatutos de ley, lo que confirmaría que la empresa esta cumpliendo con sus obligaciones legales, prepósito que hace coloca en un buen sitial a la empresa de cara a una inspección fiscal.

El interim manager como auditor externo

Las auditorias fiscales externas también se caracterizan por examinar la acción de la gerencia y de quienes preparan la información, protegiendo así el ocultamiento de información que represente algún material para la empresa o la inversión y participación de socios y accionistas, la cual debe ser comparada con las auditorias internas, que se realizan de manera periódica y más seguidas.

La gerencia, así como el equipo de trabajo, accionistas y socios deben ser participe de esta auditoria, poniendo sobre la mesa las herramientas solicitadas por el interim manager. Al facilitar todo lo concerniente a este proceso, está permitiendo evaluar todos los aspectos de la empresa para que sean vinculantes a la hora de tomar decisiones en cuanto a la operatividad, las finanzas, el método administrativo y desde luego la tributación.

Ojo, se tiende a confundirse auditoria fiscal con inspección fiscal. Hay que aclarar que ambos son procedimientos distintos aunque con el mismo fin de presentar el estatus financiero y tributario de la empresa. Pero en el caso de la inspección fiscal es llevada a cabo por un funcionario del Estado que tiene como función emitir un comunicado y dar razón de su correcto funcionamiento y proceder en cuanto a su materia tributaria; en pocas palabras vela por el cumplimiento de lo establecido en la ley en materia fiscal.

 

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