El siglo XXI es el siglo del desarrollo tecnológico. Esto, evidentemente, ha creado una serie de transformaciones en el seno de las empresas que ha cambiado por completo el mapa empresarial español y europeo.

Las empresas en el siglo XXI no tienen nada que ver con las del siglo XX. De hecho, si antes el capital era fundamental y, también la fuerza del trabajo; en esta época la robotización ha hecho que la mayor empresa de taxis no sea propietaria de ninguno (Uber) y, la tienda más grande del mundo no tenga un solo establecimiento físico en el que alguien nos pregunte con voz amable “¿En qué le puedo ayudar?” Es la economía de Amazon, de Uber y de Google.

Y es que no sólo los gigantes tecnológicos han transformado por completo sus negocios. Las compañías telefónicas que antes proveían servicios de telefonía cada vez centran más su oferta en el acceso a internet y ya casi nadie envía SMS. Las empresas están cambiando a una velocidad vertiginosa y, desgaciadamente, los responsables no siempre están a la altura.

Los cambios que hemos visto a lo largo del siglo XXI son variados: fusiones, reestructuraciones, digitalizaciones, paso de la economía presencial a la online, externalizaciones, internacionalizaciones… La globalización es exigente y hay ciertos cambios que sólo pueden abordarse desde un punto de vista de la experiencia.

¿Cómo puede ayudar un interim manager?

Por eso, cada vez son más las empresas europeas y occidentales que recurren a la figura del Interim Manager. Pero, ¿Qué es un interim manager y cómo puede ayudar a superar los retos que las empresas están experimentando en el siglo XXI? Muy sencillo. Un interim manager es un especialista en la gestión y dirección de una empresa en una situación de crisis muy concreta y que reemplaza a la directiva habitual durante la duración del período de transición de un modelo económico a otr.

Existen interim managers que están especializados en las fusiones de empresas y con cantidad de experiencia en gestionar este tipo de procesos. Otros están especializados en la internacionalización, otros en la digitalización. ¿Por qué dejar al mismo manager o dirigente en el puesto cuando el reto al que vamos a enfrentarnos seguramente sea nuevo para él? ¿Por qué no optar por un directivo que sepa a qué hace frente y cómo encarar el proceso? Ésas son las preguntas que se hacían quienes decidieron poner al frente de su empresa a un interim manager. Los casos de éxito hablan por sí solos. Y es que esta figura más que una opción, es una necesidad.

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