Un equipo de trabajo suele estar lleno de diversos tipos de personalidades y entre ellas es normal que existan roces o diferencias de criterios. La capacidad de un buen gerente está en saber potenciar la productividad de cada uno de ellos sin hacer que esos roces se incrementen en el día a día.

Es absolutamente normal e inherente al ser humano que dentro de un equipo de trabajo de una empresa u organización existan diferencias que conlleven a situaciones de conflicto. Es en este momento cuando el líder o gerente debe valerse de estrategias efectivas y eficaces que erradiquen cualquier contexto que afecte los índices de productividad de la organización. ¿Cómo hacerlo? Ahí el dilema…

Mejorar la productividad de un equipo de trabajo puede devenir de una estrategia gerencial que se enfoque en destacar los talentos de cada miembro del equipo, así como dar el justo valor a cada uno de ellos para que no se dé tregua a situaciones de conflicto. Además el líder debe trabajar bajo un formato de asignaciones horizontal en el que nadie prevalezca sobre el otro. Las voces al mando de los equipos de trabajo deben asumir, como una función más, el descubrimiento paulatino de los talentos de sus empleados y definir su potencialización en aras de mejorar los resultados, alcanzar los objetivos y optimizar la operatividad de la organización.

Destaca talentos, encuentra productividad

Todo aporte es fundamental, y cada miembro de un equipo de trabajo puede estar lleno de aportes que quizá los líderes o gerentes no han identificado. Para velar por la potencialización de la productividad dentro de una organización o empresa es importante identificar mediante entrevistas informales los talentos que cada uno tiene y trabajar en función de asignar tareas que los resalten.

Destacar los talentos de cada miembro de un equipo de trabajo traerá importantes consecuencias positivas que incrementarán la productividad de la organización o empresa. Cuando un empleado está consciente de sus talentos se siente inspirado, motivado y estará dispuesto a ofrecer el cien por ciento de sus capacidades en aras de obtener mejores resultado, tanto para él, como para sus compañeros y, por ende, para la organización.

Justo valor a cada empleado

Aunque suene evidente, es fundamental hacer la salvedad. En ocasiones, los líderes o gerentes de un equipo de trabajo se pierden entre las tareas del día a día y no logran valorar o reconocer los aportes de cada uno de los miembros del equipo, esto puede hacer que alguno se sienta discriminado repercutiendo en el nivel de productividad de sus funciones y responsabilidades.

Lo ideal es dar el justo valor a cada miembro del equipo, identificar la función de cada uno en las cadenas de trabajo y hacer saber que cada aporte es fundamental a la hora de apostar por la productividad y rentabilidad de la empresa u organización.  Si un trabajador se siente valorado y racionaliza la magnitud de sus aportes, al igual que los de sus compañeros, entenderá que juntos, bajo la premisa de equipo, podrán apostar a mejores resultados.

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