Sexo y edad han sido dos aspectos que, a pesar de todas las iniciativas encaminadas a conseguir la igualdad y la paridad, siguen lastrando el desarrollo profesional de la mujer en todo el mundo. Más allá de lo que esta realidad implica como una forma más de discriminación, lo cierto es que también provoca la pérdida de un valor indispensable para cualquier empresa: la sabiduría y la experiencia del talento senior.

Es cierto que la figura del senior como profesional altamente cualificado, con capacidad resolutiva y conocimiento profundo de la realidad económica y empresarial cobra fuerza poco a poco dentro de las políticas de recursos humanos de las empresas. Y también es cierto que una mujer puede realizar aportaciones especialmente valiosas en cualquier puesto de trabajo, mucho más en áreas directivas.

Mujeres y gestión empresarial

La misma Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo ha reconocido: la mujer en puestos directivos contribuye a aumentar el rendimiento empresarial. En su informe Las mujeres en la gestión empresarial: Argumentos para un cambio, y tras realizar casi 13.000 encuestas en empresas de 70 países, la conclusión es que en aquellas en las que se promovió la igualdad de género en cargos directivos el beneficio creció entre un 5 y un 20%.

No solo hubo un aumento de beneficios, también se pone de manifiesto que la presencia de la mujer en puestos de responsabilidad permite atraer y retener talento, además de mejorar en aspectos como creatividad, innovación y reputación.

Esas ventajas puestas en valor por la OIT se multiplican cuando a esos puestos se incorpora una mujer que, además de formación y larga trayectoria laboral, tenga la experiencia y la perspectiva que solo dan los años. De hecho, los equipos formados por perfiles diferentes han demostrado ser más eficientes y más resolutivos, cualidades imprescindibles hoy en día.

Vivimos momentos de especiales dificultades económicas en los que cualquier empresa está obligada a mejorar sus procesos y ganar en competitividad para poder sobrevivir. Crear sinergias positivas en los equipos de trabajo y directivos con la incorporación de la profesionales senior, y de manera especial mujeres, es una forma de trabajar por la competitividad.

La gran aportación de las profesionales con experiencia

La visión que el talento senior femenino puede aportar a la empresa tiene un enorme valor a nivel estratégico a todos los niveles. Y es importante destacarlo:

Eficacia en la resolución de problemas: en la diversidad de criterios, opiniones y experiencias está el éxito. Por eso, en un equipo plural no puede faltar la experiencia ni el punto de vista particular de una profesional senior.

Mejora del clima laboral: por lo general, la mujer es más empática, más comunicativa y tiene mayor habilidad para coordinar equipos, además de que suele generar mayor confianza. Si a ello se suma la experiencia de un perfil senior, el ambiente en la empresa será más colaborativo y se alcanzarán antes resultados y objetivos.

Visión más amplia y capacidad de adaptación: por un lado, las dificultades a las que cualquier mujer se enfrenta en su desarrollo profesional proporcionan un punto de vista más profundo y analítico del mundo empresarial y del entorno económico. Por otro, esa experiencia laboral y vital genera una mayor facilidad para adaptarse a todo tipo de funciones dentro de una empresa, mucho más cuando se cuenta con el bagaje de un perfil senior.

Por lo tanto, dejar pasar la oportunidad de incorporar el talento senior femenino significa perder un valor seguro para mejorar la competitividad y alcanzar mejores resultados empresariales. Mujer y experiencia son dos factores que en recursos humanos nunca se deben desestimar, y los datos lo avalan.

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